El Estado a Debate
Nos encontramos en un período incierto y temerario en la actualidad, debatiendo sobre la necesidad de Estado y/o Nación Española. En primer lugar destacar el papel del Estado como garante de una fuente de riqueza y prosperidad en el desarrollo actual. El estado es y debe ser ante todo, gracias a la influencia liberal del siglo XVIII: una sociedad de hombres constituida para preservar y promover los derechos individuales, estos son: la personalidad, la libertad y la propiedad. En la actualidad y tras ésta influencia Francesa tan arraigada de la revolución socialista nos hallamos enteramente camino de la involución.
Para todos aquellos que de antemano, osarán a atreverse con descalificaciones (insultos, agresiones físicas, amenazas a la libertad de expresión y pensamiento), matizar el papel de una constitución como garante de la democracia. Y es que una democracia, no se puede mantener si el imperio de la ley no puede pervivir (injerencia política en el poder judicial, re-legalizaciones de grupos terroristas, impunidad contra la legalidad democrática, fractura del orden constitucional) esencia del Estado de Derecho y en una ciudadanía demócrata y liberal. Hoy en día la constitución, así como los estatutos liberticidas (catalán, andaluz) se convierten en un instrumento para violar los derechos individuales y dotar al gobierno de mayores poderes (dirigiendo nuestras almas y deberes) y recursos financieros (subidas impositivas, presión fiscal, blindaje de fondos).
Este caos territorial (mientras tengamos una hacienda común, la financiación autonómica no la puede determinar cada estatuto), nunca viene sólo, más tarde aparecerá el desastre social, político y inmediatamente el caos económico; la fuente de financiación autonómica Catalana viene determinada por la renta nacional, y la andaluza por número poblacional.
Tampoco es cierto el gobierno como legislador tenga sobre nuestras personas y propiedad un poder Absoluto, éstas son preexistentes y la tarea de la ley es proveerlas de Garantías; por lo tanto en ningún caso se debería (por el bien común) legislar el trabajo (salarios mínimos), sector exterior (protección empresas ineficientes mediante subvenciones: IBERIA), sector eléctrico español (campeones nacionales de la electricidad) todas estas medidas son como consecuencia del enorme peso del gobierno en los deberes de la nación, el cual se ha hecho responsable de su completa iniciativa, aumentando el coste de los servicios públicos por encima del 40%, dilapidando recursos.
Ya entrado en el siglo XXI el gobierno o administración pública sigue considerando al individuo y la empresa privada como un niño irresponsable (inmaduro) que debe guiarnos (con políticas partidistas y arbitrarias) para que no caigamos en la degradación y la inmoralidad; olvidando completamente que ésta es la tarea del poder judicial exclusivamente con la aplicación del código penal, en otras palabras una fuerza pública limitada a reprimir la injusticia.
No es de extrañar la clase nacionalista catalana, (para Hayek el Nacionalismo era hermano gemelo del Socialismo) que pretenda guiar y dirigir a todos los ciudadanos (nacionalistas y no-nacionalistas), moralizando y dejando el poder y las decisiones a las más altas esferas, colectivistas. A todas estas políticas (cajas de ahorros controladas por autonomías) les viene naturalmente la privación de la libertad para tomar sus propias decisiones privadas y empresariales, con la consiguiente salida de capitales de telefónica, Volkswagen, Braun. No son consecuencias de decisiones anti-territoriales ni boicoteadoras sino, como resultado del inadecuado entorno estable y favorable (mirar a Suramérica), la falta de paz laboral (intromisión sindical), tasas impositivas por encima de otros países, excesiva inflación, alta burocracia y regulaciones, que nos lleva a la actual baja productividad. Es más, la libertad económica es un requisito esencial de la libertad política.
En Resumen, fuera de la economía de mercado y de las democracias liberales, no hay futuro. OPONERSE A LA GLOBALIZACION Y AL CAPITALISMO ES OPONERSE AL PROGRESO y AL DESARROLLO, mientras que la intervención e injerencia pública, nos lleva inevitablemente a la pérdida de riqueza, al indigenismo y a la miseria más absoluta. Cuando todos creíamos desterradas toda la parafernalia y retórica marxista nos hallamos envueltos camino de los mismos errores pasados. Hay políticos que no quieren ceder sus privilegios (tras el estatus alcanzado) y pretenden adoctrinarnos (como ignorantes y corderos) para convencernos que cualquier tiempo pasado fue mejor.
